martes, 23 de febrero de 2016

Escarbadientes


Caian como gotas por agujero. Escapando lentamente del techo: uno.. dos.. click.. click..

Caian escabadientes en mi living, y formaban un montoncito, como si fuese un hormiguero.

Buscando la causa del ruido, los piso. Nunca crei que un escarbadientes fuera a perforarme el pie. Nunca he creido en muchas cosas, a decir verdad.

Lo mire, por arriba, por debajo. No salia sangre. No dolia. Probe pisar, y el escarbadientes subio.

En la comodidad y la somnolencia de la noche, me olvide del tema, y segui caminando sin mas.

Lo preocupante era, como caian escarbadientes del techo. Por que. Que causa tendria. Que sentido tendria. Subiendo las escaleras, me preguntaba esas mismas cuestiones que me he preguntado siempre.

Me daba cuenta que las respuestas siempre fueron parciales. Siempre emociones, siempres espureas. Y no me pregunte por lo singular de que lluevan escarbadientes en mi casa. Me parece haberme acostumbrado a lo singular. Me parece empezar a habitar un lugar donde lo cotidiano y lo irreal se empiezan a fundir de a poco.

Entonces me mareo. Y me doy cuenta que estoy al inicio de la escalera. Como si no la hubiese estado subiendo.

Y siguen cayendo. Uno... dos... Y en mi pie, ese enigma de madera.

Cierro los ojos, respiro, cuento, inspirar, expirar. Expiracion. De las cosas.

Y ya estoy frente a una puerta, las escaleras abajo, la incognita ahi mismo.

Del otro lado, la causa. Estaria el para que? me pregunto, o solo la causa. Seria divertido saberlo?
Es que acaso saber algo ha sido divertido?

Termina mi aventura sentado en el sillon. Con el pie atravesado. Con pequeñas maderas cayendo en mi cabeza. La puerta de arriba.. entreabierta. Y yo... llorando...


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